CULTURA

Investigación y divulgación, claves del Instituto de Estudios Albacetenses
El IEA, tras remodelar sus instalaciones, realiza una labor de mayor acercamiento a la ciudadanía, a través de sus trabajos
 
Aspecto de la remodelada biblioteca del IEA /Consuelo López
A. DÍAZ. La Tribuna de Albacete.12 de Mayo de 2008.

 

El Instituto de Estudios Albacetenses Don Juan Manuel, dependiente de la Diputación Provincial de Albacete, con motivo de Día del Libro, celebró un acto institucional, con ingreso de nuevos miembros y ‘puesta de largo’ de su remodelada sede, en el centro de La Asunción de la calle de las Monjas, antiguo Monasterio de la Encarnación de Albacete.

En este sentido, el director del Instituto de Estudios Albacentenses, Antonio Selva, comentó a la Tribuna de Albacete que el Instituto, que tiene un patrimonio acumulado de 31 años, todavía es poco conocido en la provincia, lo es más fuera de esta, incluso en el extranjero, por el prestigio de sus investigaciones y trabajos, «sin embargo, tiene un potencial inmenso, dirigido a la investigación y divulgación; trabajo por la provincia y un desarrollo mayor de ésta en todos los sentidos, desde el conocimiento del patrimonio, su defensa, protección y también de los sectores productivos. Por ejemplo, en estudios sobre la actual crisis económica, inmigración, ennobotánica, filología, etc., pero aquí subyace una idea, el conocimiento, cuando es útil a la sociedad es una virtud, y lo contrario es un despilfarro, y una institución como ésta funciona gracias al dinero público; entonces nos sentimos en la obligación de adecuar las instalaciones, porque si no tienes unas instalaciones en consonancia con los objetivos, no puedes promover ni desarrollar nada».

Así, la biblioteca del Instituto, que lleva por nombre Tomás Navarro Tomás, se ha trasladado a la planta baja, con un amplio horario de apertura, que se ampliará todavía más en breve, con una red wi-fi y cuatro puestos de ordenador, con un total de 20 puestos para investigación, por lo que, tras la remodelación, se ha notado una tendencia ascendente en el uso de la misma y todo esto, advertía Selva, «debe conducirnos a que el conocimiento del Instituto y sus medios fomente a través de sus programas, becas y ayudas, esa investigación necesaria y que favorezca el desarrollo integral de los ciudadanos y ciudadanas de Albacete».

El Instituto de Estudios Albacetenses está embarcado en una campaña de aproximación a la sociedad, con incidencia en la colaboración con otros organismos e instituciones, como las bibliotecas públicas, universidades, centros de investigación y desarrollo, etc., «porque la puerta del Instituto está abierta para todos, no sólo para los investigadores, también para los estudiantes, para los vecinos, porque hoy todavía hay gente que no saben dónde está, por lo que hay que repetir esto una y mil veces, las que hagan falta, además, como decía, por poner sólo un ejemplo, tenemos un muy buena biblioteca, con las últimas tecnologías, que se va a mejorar todavía más cuando se presente el portal, hacia mediados del mes que viene, con una biblioteca virtual, entre otras cosas y acceso a nuestras publicaciones», decía el director, Antonio Selva.

Para el responsable, los fondos públicos se utilizan muy bien en el IEA y «revierten a la sociedad, entre otras, a través de las publicaciones, que tenemos que conseguir que llegan a más gente, y no sólo las publicaciones, uno de los puntos fuertes del Instituto por número y calidad, queda que éstas sean más conocidas por los ciudadanos de Albacete, por lo que, cualquier persona, asociación, centro docente, biblioteca, que nos las pide, la tiene».

El Instituto de Estudios Albacetenses del Centro Cultural la Asunción de la Diputación tiene unos 130 miembros y el acceso se produce mediante propuesta de tres miembros ante la junta directiva en base a dos requisitos, ser una persona de reconocido prestigio en el ámbito cultural o social de Albacete, o poseer publicaciones sobre la provincia de Albacete, y cuando esta junta acepta la propuestas, debe ratificarla la asamblea del Instituto, por lo que los miembros tienen libertad absoluta a la hora de plantear sus trabajos e investigaciones, «aunque estamos intentando -decía Selva- llenar huecos, y me explico, encauzar esos trabajos, investigaciones, en temas que presenten alguna novedad y no haya generado muchos estudios y publicaciones. Estos trabajos pueden aparecer en libros, en la revista del Instituto, Al-Basit, en los cuadernos, folletos, incluso en documentales, como uno que recoge la historia del edificio, que es un gran desconocido, y está lleno de anécdotas».

En este sentido, Luis G. García-Saúco Beléndez, en uno de estos folletos sobre el centro cultural advierte que «de cuantos edificios históricos y artísticos conserva la ciudad de Albacete, uno de los más significativos y quizá el menos conocido es el Centro Cultural de la Asunción de la Diputación Provincial de Albacete, en donde tiene su sede el Real Conservatorio de Música, una sala de exposiciones, salón de actos y el Instituto de Estudios Albacentenses Don Juan Manuel, este último remozado en sus instalaciones con la biblioteca especializada Tomás Navarro Tomás. Si bien éstas son instituciones que corresponden a nuestra época el edificio que las alberga ofrece una historia y un interés artístico que se remonta a casi 500 años», indica el investigador García-Saúco.

 

MAYOS EN HONOR A NTRA. SRA. DE CORTES

Alcaraz, 30 de Abril- 23 Horas. Plaza Mayor.

Santuario de Cortes. 1 de Mayo. 12 Horas.

ACTUACIONES CULTURALES                                         

SÁBADO 17 DE MAYO

21:30 H.- ACTUACIÓN TEATRAL: TRES SOMBREROS DE COPA ( DE MIHURA), A CARGO DE FATUOS S.L.

SÁBADO 14 DE JUNIO

22:30 H.- CONCIERTO DE BASILIO VILLALTA Y SU CUADRO FLAMENCO.

LUGAR DE ACTUACIONES: CAPILLA DEL CONVENTO DE SAN FRANCISCO.

ORGANIZA EXCMO. AYUNTAMIENTO DE ALCARAZ     ENTRADA GRATUITA

 

 

 
ATLETISMO.  La Tribuna de Albacete. 21 de Abril de 2008.


Felipe y Benali batieron los récords
Pese a las malas condiciones climatológicas, el consolidado atleta albaceteño y la joven marroquí lograron la victoria y las mejores marcas históricas de la Alcaraz-Cortes-Alcaraz, en la que tomaron la salida 525 atletas

REDACCIÓN

A primera hora de la mañana todo apuntaba a que la V Edición de la Carrera Popular Alcaraz-Cortes-Alcaraz fuese a transcurrir sin mayor historia. La lluvia, el barro y una ausencia importante de atletas en línea de salida (525 comenzaron la prueba de 600 inscritos), no auguraban buenos tiempos en línea de meta. Pero el albaceteño Severino Felipe y la joven marroquí Wafiya Benalí corrieron más rápido que nadie a pesar de las adversidades climatológicas.

Severino Felipe batió el récord del marroquí Abdelaziz Dahoui por 18 segundos de diferencia. Dicho de otro modo, Abdelaziz corrió en el año 2006 a tres minutos y 22 segundos el kilómetro, mientras que Severino le rebajó un segundo por kilómetro.

Ya en el kilómetro 11 de la prueba, la alfombra de cronometraje de Champion Chip ofrecía ese trepidante ritmo de carrera para Severino, aunque no parecía que pudiese mantenerlo si tenemos en cuenta que la entrada a Alcaraz ofrece una importante cuesta hasta su Plaza Mayor. Una buena carrera del albaceteño, en un excelente momento de forma.

En categoría femenina, Wafiya Benalí arrasó el récord de Pilar Igarza. La albaceteña tenía un respetuoso tiempo (1.07.04, a un ritmo de cuatro minutos y cinco segundos el kilómetro), pero la joven marroquí rebajó el récord en más de cuatro minutos, una diferencia abismal y que no va a ser nada fácil superar. Wafiya llegó a meta entre los ocho primeros atletas de la general a un ritmo de tres minutos y 47 segundos el kilómetro a pesar del barro. Sólo siete hombres fueron más rápidos que la atleta afincada en Cartagena.

El público se congregó en buen número en la Plaza Mayor de Alcaraz, lugar de salida y meta, y sólo se resguardaba en los soportales de esta histórica y monumental plaza cuando la lluvia comenzó a descargar con fuerza.

Fue precisamente el agua la principal causante del susto de la mañana, pues dos vehículos que asistían a la prueba, uno de atletas procedentes de Caudete y otro de la organización, sufrieron sendos percances por el siempre peligroso aquaplanning a la altura de El Jardín, aunque afortunadamente no se produjo el más mínimo daño personal en ninguno de los ocupantes.



PLACA PARA RECHÉN. Por otro lado, José Luis Rechén recibió una placa de reconocimiento por parte del Ayuntamiento de Alcaraz por ser el atleta más veterano de la prueba. A pesar de sus 70 años y un mes, sigue disfrutando del deporte y ofreciendo todavía muy buenos tiempos. Mientras, Pepe Llorens, otro ilustre veterano del Circuito que cumplirá 70 años en julio, subió al podium como tercer mayor de 60 años, tras correr a un respetable ritmo de cinco minutos y 13 segundos por kilómetro.

El próximo sábado, el VIII Circuito Provincial de Carreras Populares tiene una nueva cita, en este caso en Alpera: el VII Memorial Otilio Delicado, séptima carrera del Circuito de la Diputación, sobre una distancia de 10 kilómetros.

 

 

 

II   MARCHA CICLISTA  MTB

25 de Mayo de 2008.

¿te atreves a repetir?

 

 

EL ÚLTIMO BANDOLERO
Centenario de la muerte de El Pernales.

La Tribuna de Albacete. 31 de Agosto de 2007.


ANTONIO MATEO

El 31 de agosto de 1907 murió en la Sierra de Alcaraz, alcanzado por dos disparos certeros de la Guardia Civil, Francisco Ríos González, El Pernales. Hace ya, por tanto, cien años de su muerte, y su memoria, después de un siglo, sigue tan viva como aquel día último de agosto, en que su cuerpo, junto al de Antonio Jiménez Rodríguez, el Niño de Arahal, fue expuesto exánime en la Plaza de Villaverde de Guadalimar para la curiosidad pública como si fuera un trofeo batido en una recién finalizada cacería.

No vamos a ignorar las fechorías cometidas por el bandido, que quizás no gozó de la fama y gallardía que ensalzó a otros bandoleros célebres, como José María el Tempranillo, indultado durante el reinado de Fernando VII, o el caballista Diego Corrientes, que, dicen, repartía el dinero que robaba entre los pobres. Aunque este último, a pesar de no tener sobre él ninguna acusación de muerte, tuvo una suerte desigual, pues acabó sus días en el patíbulo de una conocida plaza sevillana, para ser descuartizado después y sus cuartos expuestos en los caminos para escarmiento público.

Pero habría que tener abierta la puerta de la duda antes de condenar a Pernales sin proceso previo y sin conocer un poco más de su vida y leyenda, más aún teniendo en cuenta calificaciones tan contrapuestas como recibió de algunos contemporáneos suyos. El sociólogo madrileño Constancio Bernaldo de Quirós calificó al bandolero de villano y cobarde, con rasgos de vengador e instintos asesinos, mientras que el novelista Manuel Halcón Villalón, que además lo conoció personalmente, lo tildó de persona muy humana y valiente.

Quizás no fue tan malvado ni tan valiente, ni tan gentil con los campesinos o arrogante con sus enemigos, aunque sin duda tuvo que sufrir las duras condiciones sociales y económicas de finales del siglo XIX, que llevó a muchas gentes al monte. Si bien no queremos con ello justificar ni excusar la maldad cometida por nadie.

En una España rural llena de gentes analfabetas, con un país atrasado e inculto, en el que vivían personas extremadamente supersticiosas, donde la injusticia social, la miseria y el resentimiento eran el caldo de cultivo de cada día, se daban todos los ingredientes para el bandolerismo, según ponen de manifiesto algunas radiografías de la sociedad española novecentista. Estos bandoleros sabían que su vida sólo acabaría en el exilio o trágicamente apagada por el impacto de la bala del fusil de algún guardia civil, aplicando de su puño y letra la Ley de Fugas, siempre que no pagaran antes sus delitos en la horca de alguna concurrida plaza de una gran ciudad.



Vida y muerte. Pernales fue un bandido para las autoridades de su tiempo y un peligroso delincuente, pero ante todo fue un hijo de su época. Nacido en la ciudad sevillana de Estepa, el 23 de julio de 1879, le tocó vivir en un difícil periodo de la historia de España, sobre todo para la clase social campesina. La pobreza, la miseria, el hambre y la injusticia caminaban juntas de la mano por aquel tiempo en el viaje de la vida de los campesinos andaluces.

Con apenas un lustro de existencia del régimen conocido como Restauración, Cánovas del Castillo había impulsado un sistema de turnos de partidos a la manera inglesa, en el que liberales y conservadores se turnaban en el poder. Bien es verdad que ambos partidos defendían a una sociedad burguesa que se enriquecía con la industria y la agricultura de los latifundios, mientras la mayoría de la población vivía en el analfabetismo y la miseria. Este régimen, cuya cima era ocupada por el rey Alfonso XII, llegado del exilio francés en plena guerra carlista, era apoyado por la Iglesia y el Ejército, y apenas un dos por cien de la población tenía derecho al voto. De todas formas los caciques, por medio del encasillado y el pucherazo, se encargaban de amañar las elecciones y evitar sorpresas desagradables a la oligarquía dominante.

Ante este amargo escenario de miseria y de pobreza, ante este régimen injusto y pervertido, muchos campesinos no se resignaron a su suerte y decidieron hacer frente a esa situación, que muchas veces juzgaban desesperante. Es verdad que todos no se levantaban ante esa injusticia social y ante el poder establecido, pero quizás por no tener el suficiente coraje para hacerlo. Posiblemente aquella situación desesperada, que asfixiaba muchas veces a los campesinos, fuera suficiente motivo como para justificar a Pernales y a aquellas otras gentes que se echaron al mundo del bandolerismo. El joven Francisco Ríos comenzó sus raterías con su padre y posiblemente con su tío Soniche, al principio pequeños robos que se fueron engrandeciendo con el paso de los años.

Comenzó posteriormente a frecuentar los caminos y cortijos en los que robaba, acusándosele de una violación en uno de ellos. Su fama se fue extendiendo entre las gentes del lugar y comenzó a ser una pesadilla para las autoridades locales y nacionales, que intentaron poner todos los medios disponibles para su captura.

Entre los campesinos, al contrario, era un paladín de su causa, un defensor animoso y un memorable héroe que se enfrentaba al poder, al que había que proteger a toda costa. Más aún teniendo en cuenta que casi siempre recibían algunas monedas o cigarros cuando se cruzaban con él.

No vamos a esconder que fue acusado de una violación con dolo, como ya apuntamos atrás, y de una muerte con alevosía, aunque habría que certificar lo primero y comprender lo segundo; una justa venganza dentro del código exaltado de aquellos azarosos años. Macareno, el dueño de un cortijo a quien dio muerte atado al tronco de un árbol, había intentado previamente envenenar al bandido, objetivo que consiguió el cortijero con su tío, Antonio Ríos, alias el Soniche, posible maestro suyo en el difícil arte del bandolerismo.

Cuando Pernales comenzó a sentirse fuertemente perseguido, después de alcanzada la fama, decidió buscar mejores aires en otros lugares, posiblemente en América, por lo que se citó en Valencia con su querida Conchilla, una joven moza de El Rubio, con la que había tenido recientemente una hija. Pero este proyecto de viaje americano se vio truncado de un plumazo, pues las balas del guardia Segovia y del cabo Villaescusa sesgaron su vida y la de su compañero el Niño del Arahal, un 31 de agosto del año 1907 a las dos de la tarde en Las Morricas, que pertenece al término municipal de Villaverde de Guadalimar.



Ruta del Pernales. Con su muerte violenta y trágica, y ante la necesidad de héroes que tenía el pueblo, comenzó el mito y la leyenda. Se empezaron a contar narraciones fantásticas sobre el bandido, e incluso se llegó a decir que el muerto de la Sierra de Alcaraz no era el Pernales, sino un anónimo malhechor con cuya muerte se pretendía ocultar los repetidos fracasos en su captura. Así lo aseguraba un pastor de Estepa, que, habiendo dudado ante las autoridades cuando fue llamado a identificar los muertos en Alcaraz, afirmaba esta vez ante sus paisanos que ninguno de aquellos cadáveres era el del Pernales.

El Centro Excursionista de Albacete organizó hace un par de años la Ruta del Pernales, un proyecto senderista que pretende mantener viva la leyenda del bandido, pues considera esta asociación deportiva y cultural que se debe conservar cualquier tradición oral que ha sido transmitida de padres a hijos a lo largo de los años. Con este proyecto y un librillo, editado por la Diputación Provincial, se pretenden mostrar los lugares por donde pasó el célebre bandolero aquel día 31 de agosto poco antes de morir.

También se quieren dar a conocer con esta publicación unos pueblos, unos lugares y unas gentes, que ven en el turismo rural su oportunidad para frenar la recesión demográfica que vienen sufriendo desde hace décadas.

Lejos de intentar ensalzar a ningún héroe popular o al más perseguido villano de los albores del siglo XX, según miremos con uno u otro color del cristal, el Centro Excursionista de Albacete ha tratado de atraer la mirada hacia estos pueblos y estos lugares, exponiendo sus áreas de interés y ayudando a guardar sus tradiciones y leyendas para las generaciones venideras.

Así lo entendió durante muchos años la literatura de cordel del siglo XIX, en la que se contaba la vida mísera de los campesinos españoles y se cantaba la leyenda de héroes legendarios, valientes y justicieros, echados al monte para vengar injusticias o alguna ofensa pasional, que quizás sólo existieron, como tales, en los archivos de las imaginaciones de algunos autores. Esto sirvió de aliento, sin embargo, a muchos viajeros románticos, que redescubrieron España, con sus leyendas y mitos, con su idiosincrasia y singularidad, principal motivo para atraer a la flor y nata de los literatos europeos, que encontraron en nuestra patria la fuente de inspiración.

La Diputación de Albacete ha editado, por su parte, un monográfico de la revista Zahora dedicado al centenario de la muerte del bandido. En esta obra, titulada «Pernales, el último bandolero», no sólo se pretende recordar su memoria y leyenda, sino mostrar unos modos de vida, unas tradiciones y unas costumbres, que forman parte de la cultura de nuestros pueblos, en los que perduran sin que el paso del tiempo los haya conseguido borrar.

Quizás sean muchos los que hagan aspavientos y pongan la mirada bizca ante tanta celebración y homenaje a una figura, que no sabemos con certeza si perteneció a ese género de bandoleros románticos y gentiles del siglo XIX, protagonistas de las novelas de algunos célebres escritores.

Pero lo único que se pretende al rescatar su memoria de su sepulcro en Alcaraz es mantener viva una leyenda, que corre de boca en boca y de oído a oído, que comenzó a gestarse el mismo día de su trágica muerte; la leyenda del bandido generoso que robaba a los ricos para dar a los pobres.

Importa poco que sea o no verdad esta leyenda, aunque al menos habría que acogerla, ad cautélam, con las pinzas de la duda y la prudencia. Pero sí es cierta y verdadera la copla que se canta desde el día de su muerte, que resuena como un clamor de piedra en piedra, por cada monte, por cada valle y por cada rincón de la sierra:

Ya mataron al Pernales,

ladrón de Andalucía,

el que a los ricos robaba

y a los pobres socorría

 

   

 

 

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