Alcaraz, la de elegantes lonjas y torres renacentistas, se extiende junto a la Nacional 322 sobre el cerro de San Cristóbal, en un punto de la provincia de Albacete perfectamente comunicado con Madrid, Ciudad Real, Andalucía, Levante y la capital.
            La que fue “Llave de España y Cabeza de Extremadura” queda localizada al Suroeste de la provincia de Albacete, asentándose al pie de la sierra que lleva su nombre, SIERRA DE ALCARAZ, que es una prolongación oriental de la cordillera de Sierra Morena, Sierras de Segura y Cazorla, configurando todas ellas la zona septentrional de la cordillera Prebética.

 

La cordillera Prebética se caracteriza  por la presencia de un relieve abrupto con elevaciones y depresiones de materiales de distintas litologías, correspondiéndose las elevaciones con las más rígidas y las depresiones con las elásticas, produciéndose también el fenómeno de encajonamiento fluvial. Así los ríos Mesta y Escorial se abren paso hacia la depresión de Alcaraz dejando atrás unos abruptos cauces en el paraje de los Batanes, uno de los enclaves más bellos de la localidad y de la provincia.


El clima de esta comarca ha variado en los últimos años, no dándose aquellas nevadas que dejaban incomunicados a pueblos y aldeas, pudiéndose ver ahora la nieve en contadas ocasiones a lo largo del año y en poca cantidad, lo cual ha influido poderosamente en el descenso del nivel de los veneros, en la vegetación y en la elevación de las temperaturas. La temperatura del invierno, aunque fría, no da las mínimas extremas de antaño, dándose en verano altas temperaturas de día y refrescando por la noche sobre todo en los puntos más altos.

 

Flora y fauna.

 

            La sierra de Alcaraz es uno de los parajes naturales más bellos de la geografía española, preparado para sorprender constantemente a los amantes de la naturaleza a los que ofrece sus maravillosas panorámicas a la vez que la tranquilidad y el sosiego que se respira todavía en lugares que apenas son transitados por los viajeros

            Su flora es de una gran importancia natural y ecológica existiendo más de doscientas especies que pueden ser utilizadas como plantas medicinales.

            Infinidad de plantas y matorrales cubren numerosas zonas de la sierra, conociéndose algunas de ellas con su nombre científico y muchas otras con los nombres vulgares que en el discurrir de los siglos le han ido poniendo los pastores y agricultoresdel lugar: zarza, aliaga, torobizco, esparragueras, tomillo, espliego, mejorana, rascavieja, oraval, hinojo, tedecampo, escarabujeras, parzaszarza bizarra, retama, gordolobo, etc.

       


 

 

 

Las plantas endémicas son numerosas, estando aquí aproximadamente el veinte por ciento de la península, destacando la presencia de la crucífera Hotera Rupestris.

            Debemos hacer mención especial también a la presencia en la zona de Los Batanes de una variedad de planta carnívora Pinguicula Batanis,  conocida con el nombre vulgar de “grasilla”, género de pequeñas plantas herbáceas, vivaces, acaules, de hojas radicales dispuestas en rosetas o casi enteras, glabras o con pubescencia viscosa de las que sobresale un escapo desnudo con 1-3 flores.

            La encina y el pino son los árboles que más frecuentemente encontramos, no debiendo olvidar que también quedan en pequeñas cantidades otras especies como la sabina, enebro, acebo, castaño, etc.

           

Su fauna es riquísima, y junto a las especies más comunes, conejo, liebre, jabalí, cabra montés, perdiz roja, encontramos otras en peligro de extinción como son el águila real, águila perdicera, búho real, jineta, garduña, lince, halcón peregrino, etc.

           

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